Proyecto literario

He aquí mis pequeñas historias.

Traza una línea recorriendo mi pecho, y ahí, en el punto exacto de mi piel en el que sabes que moriré, golpea…hasta que mi cuerpo renuncie a la vida, hasta que mis ojos dejen de observar tu rostro iracundo, hasta que la sangre que corre mis venas tan sólo sea el carmín que cubre la moqueta, hasta que yo no sea más que un títere que dejó de tener función, un ajado pergamino lleno de letras inservibles, el gastado cartón de leche caduca, el envoltorio feo y arrugado de una caja de zapatos…

-¿Aún sigues ahí? ¿esperas que te diga algo?- el humo del cigarro consumiendo el oxígeno de la atmósfera, una mano que cae desenfadada a un lado, unas piernas que se abren mostrando un sexo, una mano deslizándose a través del espacio hasta rozarlo, el gemido apagado de un pecho, el descontrolado aliento chocando contra la piel.

-Ya sabes lo que quiero oír- un susurro seguido de caricias, rápidas, imprecisas, violentas.

-¿Te quiero?...estúpida palabra- una voz resquebrajando los gemidos, una carcajada estremeciendo la piel, un golpe…sangre, rabia, miradas cargadas de odio, pasos iracundos, un portazo, silencio…nada.

Abres los ojos…caos, cristales rotos esparcidos por el suelo, el olor a alcohol impregnando el ambiente, el sabor oxidado de la sangre reseca, giras sobre ti misma, observas el techo, las mismas telarañas de todos los viernes, el mismo sabor amargo del despertar.

-Te odio, ¿me oyes?- gritas al aire agitando las manos en un vano intento de golpear lo que sabes jamás tocarás.

Otro cigarrillo…el humo tornándose remolinos de venenoso placer, el cuerpo desnudo y magullado de un ser que no sabe vivir, paseas tu mano entre tus pechos, turgentes, redondos, firmes, hermosos…pellizcas con fuerza el pezón, gimes…no hay placer es la pura rutina, bajas la mano hacia el interior de tus muslos, acaricias, arañas hasta que de tu piel brota la sangre.

-Das asco- te ríes con sorna reprimiendo el instinto feroz de llorar.

-No eres el más indicado para hablar de asco- contestas acariciando el rostro suave del chico.

-¿Por qué haces esto?-

-¿El qué? ¿Follar? ¿Drogarme? ¿qué más da? De algo hay que morir…-

-Mentir…- la voz se ha tornado triste, melancólica, el silencio se ha hecho entre ambos…

Pasos acelerados, besos en el cuello, un estremecimiento, caricias…tus manos arañando su espalda, besos tiernos, besos apasionados, besos prohibidos…sexo, el vaivén de dos cuerpos fusionándose entre suspiros.

-Te quiero- te enfadas, ha vuelto a hacerlo, ha vuelto a decir las dos palabras que no querías escuchar…es sólo sexo, ¿por qué tiene que malgastar instantes de placer en recordar otra vez que está enamorado de ti?

-Quieres dejarlo ya…, no quiero volver a acostarme contigo si vas a estar siempre así, lagrimeando que me quieres, que no puedes vivir sin mí- eres cruel, despiadada, tiñes cada palabra de un matiz sombrío, lleno de furia, matas…le matas.

Llora, cubre su desnudo cuerpo con los jirones de ropa, llora, ahoga su alma en alcohol.

-Adiós- han pasado meses y siempre ha vuelto a ti, hoy dice basta, hoy tú te sorprendes…ya volverá…

-No podrás abandonarme- autosuficiencia, auto convencimiento de que siempre estará muriendo por ti, sin embargo se va, no responde, se marcha…lo ves alejarse, algo en ti se retuerce, algo que grita que pares, algo que siente que es el final, echas un trago…acabas de matar a tu cordura, bienvenida al infierno.

Tiempo…tiempo que arranca de ti los instantes de vida, tiempo que embaucador se escondió tras el calendario, tiempo que olvidó mostrarse, amor, amor que estúpido ahoga las almas, amor que afortunadamente desgraciado se cuela entre los pliegues de tu ropa, calando los huesos, empapando la piel, impregnando el corazón, de forma imperceptible…, vacío que todo lo llena y todo lo deja.

Desesperación, hundes las uñas en la carne, castigas tu piel con otra cicatriz de dolor, fundes tu cuerpo con otro ajeno, otro estúpidamente familiar pero a la vez extraño, otro cuerpo plagado de deseo, otro cuerpo que no es él, frío que sus hormonas revolucionadas ocultan con su calor, depravación…, vejación, humillación, sexo…otro sexo diferente, es cruel, es tiránico, es placer, es vicio…no es nada.

La calle, el ruido incontrolable de coches surcando la ciudad, el humo que se pega a tus ya castigados pulmones, una figura…el mismo aspecto angelical, los cuidados cabellos, la sonrisa amable, la mirada enamorada, él…otro amor, no eres tú, rabia, gritos, palabras, insultos…gente observando tu cuerpo marchito profiriendo golpes y patadas al aire…

Y por un instante centras tu pupila en la mía…

Me miras, comprendes mi situación, disfrutas sabiendo lo que me pasa, saboreando los instantes de irremediable placer que mi atormentada mente te regalan, notas el sentimiento que desborda mi ser…esbozas una amarga sonrisa...,me enamoré.

Frunces los labios, ladeas la cabeza, me das la espalda con serenidad, sabiéndote superior, contoneándote, presumiendo de haberme redimido...

Susurro te quiero...

Dejas lugar al silencio, saboreando cada palabra hasta desgastar su contenido, escupiendo después sobre cada letra hasta convertirla en un montón de mierda, te vuelves...

Odio...cada centímetro de ti desprende odio, devuelves lo que te brindé...

Dolor..., cada parte de mí duele, comprendiendo lo sufrido, comprendiendo lo vivido, extrañado, comprendiéndote a ti...

Tristeza...añoras lo perdido, mueres de deseos de abrazarle, saber que es tuyo otra vez, deshacerte en besos, arrebatarle su calor y pretender que es tuyo...

-Oh pequeña rata, caíste en tu propia trampa-
Ironía..., destilas maldad con tus palabras, veneno que azuza mi ser...

Rabia..., ambos odiamos al otro por lo que fuimos, hemos sido y somos, emprendes la marcha, corres, lloras irremediablemente, necesitas sexo...

Resignación...aprendes a aceptar que no hay vuelta atrás, que todo quedará como un recuerdo, te abandonas al placer de la carne, un gemido, se esfuma el dolor, sexo...

Indiferencia...has dejado de esperar nada, has dejado de insistir, has dicho adiós, perdiste a quien después amaste, olvidas no está bien...es sólo una solución...


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